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NO PENSE PASAR POR ESTO (1RA. PARTE) “Quedate con la novia que tenés, me dijo ella”

¿Jamás te pasó eso de que estando con novio o novia, te gustó alguien que también estaba “festejando”, y la cosa quedó ahí, en miraditas nomás? A un hombre llamado Alfonso sí le pasó, pero el tiempo borró aquel recuerdo de su adolescencia más que nada porque sus padres se mudaron a Buenos Aires y él dejó atrás sus amigos y su país. Cuando volvió, ya convertido en un flamante arquitecto, se instaló en Asunción con su novia argentina y su hijito adoptivo, y cuando escuchó el nombre de Renata, no lo relacionó con su amor platónico de la juventud…
Alfonso tenía 17 años cuando terminó el secundario y su familia se mudó a Buenos Aires. Es que a su papá le ofrecieron un excelente puesto de trabajo y consideraron que era una oportunidad para que él entre a una universidad en Argentina.
Alfonso dejó acá a su primera novia “oficial”: “ella no fue la primera chica que me gustó. La primera fue Renata, que vivía en la esquina de nuestra casa y que iba un grado adelantada a mí. Ella no jugaba conmigo porque su mamá no le dejaba salir de la casa, pero desde chiquititos nos miramos. A ella la celaban mucho y por otro lado yo era tímido, así que jamás nos acercamos ni siquiera para ser amigos”, dice.

BESO Y…

Cuando Alfonso cumplió los 16, le dieron su primer beso: “no di el primer paso, una compañera me besó y me apuré y nos hicimos novios. Esa misma semana Renata, mi amor platónico, me mandó una esquelita diciéndome que me quería, pero después se enteró de que yo andaba de novio oficial y no volvió a mirarme”.
Alfonso le escribió otra esquela a Renata y le mandó decir que si ella lo aceptaba como novio, él dejaba su “compromiso”: “en un recreo nos encontramos y me dijo que ella también ya tenía novio, así que es mejor que me quede con la novia que tengo. Después ya vino todo el tema de nuestro viaje y yo me fui de Paraguay sin poder despedirme de Renata. Eso se quedó ahí, enterrado en Villarrica, y sinceramente lo fui olvidando”.
El se acostumbró a la vida de Buenos Aires, se casó allá pero su matrimonio duró nada más que 2 años: “volví a meter la pata porque me enamoré de una argentina presumida que se pasaba armándome guerra contra mis padres, contra mis hermanos, me quería poner mal con todo el mundo. Decidimos adoptar a una criatura que tuvo nuestra empleada paraguaya pero ella fue la primera que no quiso saber nada de mi nene, y esto para mí fue definitivo, porque una mujer que no quiere a una criatura no puede ser buena persona”.
Así fue que Alfonso se convirtió en papá y mamá para Ricardito, su nene que se convirtió en la alegría de su vida: “sinceramente yo recibí ofertas de trabajo de Paraguay y cuando estábamos pensando en volver, mi padre falleció. Le trajimos para enterrarlo acá, en la tierra que él tanto amó y que nos enseñó a amar, y estando acá ya nadie quiso volver a Argentina. Mandamos a mi hermano para que venda las cosas, la casa, y a la novia que yo tenía allá le dije que si quería venir todo bien, y si no quería, hasta aquí llegamos porque yo no iba a volver a su país”.
Alfonso instaló a su mamá, sus hermanas y su hijito, en una linda casa ubicada en Itá Enramada: “mi novia, que se llama Beba, es mayor que yo, tiene 37 y yo tengo 28, pero nos llevamos bien y ella le quiere a mi hijo y a mi mamá. Yo siempre supe que enamorado no estaba, pero la relación me daba tranquilidad y seguí adelante. Ella tiene una tienda de ropas en Buenos Aires, es diseñadora, y vino acá y comenzó a trabajar para un shopping”, explica.

¿ROMINA?

Beba comenzó a conocer gente y siempre hablaba de una “señora Romina” que se convirtió en su amiga: “me decía que esta clienta era especial porque estaba muy encariñada con su ropa, y que pagaba lo que sea por una creación nueva. Cuando llegó el cumpleaños de ella me preguntó qué me parecía que le invite a su clienta, y yo le dije que eso tiene que decidir ella, ya que yo también era solo un invitado”.
Llegó aquel sábado de agosto y como hacía frío, Alfonso dispuso que se encienda la gran chimenea que tienen en el quincho para dar calor a los invitados: “yo invité a algunos amigos del trabajo pero nada más. Recuerdo que estaba quemando leña cuando Beba me dice quiero presentarme a mi amiga Romina, y yo me levanto, me doy vuelta y me quedo mirándole a esta mujer que me recordó a algo que yo no sabía qué era. Ella también se me quedó mirando y me dice: vos no podés ser el Alfonso del barrio Nazareth, verdad, y yo me sonrío. Aunque pasó tanto tiempo, yo le pude reconocer a la niña que siempre me gustó y que me mandaba esquelitas”, recuerda él y dice: “una vez más nos reencontramos estando los dos con compromisos”.
MP

“Enamorada de vos”
Alfonso recuerda el reencuentro con Romina: “tenía una raja en la mano así que bajé en el piso y le dije que si no le molesta que alguien que huele a humo le abrace, que me gustaría saludarle. Ella se rió y me dijo claro que no, y ella misma vino a abrazarme. Beba nos miraba sin decir una palabra, y entonces yo le dije somos viejos conocidos, y ella me dice ya me doy cuenta”.
Romina se había convertido en una mujer linda y muy agradable: “Beba le invita para ubicarle en una mesa y ella le dice ¿me puedo quedar charlando con tu marido? Beba no le aclara nada, no le dice que no soy su marido, pero le dice que no hay problema, y se va porque le avisan que llegan otras personas. Cuando Romina me volvió a mirar yo le dije, no es mi esposa, es algo así como una amigovia, y ella se mató de risa. Entonces me pregunta si el nene que le presentaron es mi hijo y le dije que mío sí, pero no de Beba”.

EMOCION

En el ratito que tuvieron juntos, Alfonso le preguntó a Romina dónde estaba su marido: “por ahí, me dice, y le preguntó dónde es por ahí. Ella me dice que la verdad es que está separada de su esposo pero que no sabe si es en serio porque muchas veces se distanciaron. Está bien, le dije, no tenés que explicarme, y yo mismo le llevo y le ubico en su mesa”.
Aunque quiso, Alfonso no pudo cenar con ella: “Beba me sacó de ahí, pero pude escaparme en el momento del apagón de velitas para ir a pedirle su celular a Beba. Ella me dijo riendo si qué intenciones tengo y yo le dije que solo quería hablar, ya que volvimos a encontrarnos. Cuando se despidió y le acompañé al auto me abrazó y me dijo al oído que la verdad es que estaba profundamente enamorada de mí cuando era una criatura. Yo también de vos, le dije y se fue”.
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cuando van a poner la segunda

cuando van a poner la segunda parte!!!!

Diario Popular 09 Feb 2010

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